EDITORIAL REDAC Nº 9LA ESCUELA
Cuando se reúne un grupo de arquitectos, es frecuente que hable de sus años en la Escuela de Arquitectura. No se olvidan fácilmente los elevados obstáculos que hubo que superar. Los más antiguos hablan de las Escuela de Madrid o de Barcelona, pero pronto también de la de Sevilla, Valencia y la primera Escuela privada de Pamplona. Así fueron apareciendo escuelas. Con las Autonomías, casi todas crearon sus escuelas. Hoy existen en España 31 o más Escuelas de Arquitectura, con más de 30.000 alumnos matriculados. La Escuela de Las Palmas cumplió, hace un par de años, los 40. La mayoría de los arquitectos canarios estudiaron en esa Escuela, o al menos pasaron algunos años en ella. Como si se tratara de una leyenda urbana, se cuenta de arquitectos veteranos que siguen soñando- más bien tienen la pesadilla- que lo llaman de la Escuela porque ha habido un error: Le queda por aprobar alguna asignatura, casi siempre aquella que tanto le costó aprobar. Cada Escuela tiene sus historias peculiares, sobre todo las públicas. En la de Las Palmas cuentan, supongo que es una exageración, de un profesor que, mientras dibujaba detalles constructivos en la pizarra, con la mano derecha, los iba borrando con la izquierda, al tiempo que trataba de ocultarlos con el cuerpo. Presumía de que, a pesar de esto, había alumnos que los copiaban. En Madrid había una asignatura de Estructuras, donde el catedrático seguía empeñado en que los exámenes tuvieran una parte teórica, donde había que desarrollar complejos “teoremas y demostraciones”. La parte práctica consistía en el cálculo de una estructura, mediante el método de Cross. A los ayudantes de cátedras les parecía absurdo que se aprendieran aquella teoría, así que “toleraban” que se copiaran. Así pasaron varias generaciones heredando aquellas chuletas hechas con papel vegetal, y escritas con un rotring 0’2, que se enrollaban con un elástico, para pasarlas adelante o atrás. Lo más complicado era el índice para saber en qué bolsillo y en qué rollo estaba cada tema. Esto fue así hasta que se jubiló el catedrático. Estas y otras anécdotas que tienen todas las Escuelas, sólo quieren reflejar que, además de la gran dificultad que tiene la carrera, los alumnos tenían que prepararse para cualquier situación, por muy surrealista que pareciera. Todo esto podemos relacionarlo con la situación actual por la que estamos pasando los arquitectos. En estos años de crisis hemos leído algunos libros como Arquitectos en la encrucijada. ¿Qué puede hacer un arquitecto en la situación actual? También muchos son los escritos de dirigentes de Colegios profesionales, etc. Todos insisten en lo mismo: «O nos reciclamos o no sobreviviremos, ni como profesión ni como individuos.» Así concluye el libro citado, del que tomo datos y los extrapolo para Canarias. Pero, a todas estas, poco he leído sobre las Escuelas de Arquitectura. ¿Desaparecerán algunas Escuelas por falta de alumnos? En estos casos no es necesario el “númerus clausus”, ya que hay más plazas que alumnos. El Plan Bolonia está introduciendo algunos cambios, pero ¿serán tantos como para que los nuevos arquitectos puedan adaptarse a la situación actual? En España somos 53.500 arquitectos, y realmente se requieren unos 10.000. Ahora hay 978 habitantes por arquitecto. En Europa la media está en 1.400 ciudadanos por arquitecto. En Canarias somos unos 1.760 arquitectos colegiados, por lo que seremos unos 1.900, contando los no colegiados. Realmente, para 2.000.000 de habitantes, serían suficientes unos 435 arquitectos. No se trata de nada circunstancial, ni de una crisis pasajera; hay un grave problema estructural. En algunos casos, ricos propietarios estudiaban Derecho, por tener una formación, siempre útil, pero sin pensar en ejercer la abogacía. ¿Pasará algo parecido en la Arquitectura?
En Las Palmas hay una Escuela de Arquitectura, y se habla de que puede crearse una privada en La Orotava. La dirección y los profesores se supone que son conscientes de la situación, pero ¿pueden realmente cambiar algo? Che Guevara, para acabar con el “imperialismo”, planteó aquello de crear “uno, dos, tres Vietnam”. Esta misma técnica de guerrilla se ha empleado para acabar con una profesión y unos técnicos tan “arrogantes”: crear 20, 30 o 40 Escuelas de Arquitectura. Les dejo con el vídeo de Oriol Bohigas, en la penúltima inauguración de una Escuela de Arquitectura en Toledo. Escribir un comentario
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