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MIS RECUERDOS DE LOS CINES DE S/C DE TENERIFE.

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nº entradas:: 1681

MIS RECUERDOS DE LOS CINES DE S/C DE TENERIFE.

Soy de una generación en la que el barrio, la calle y la plaza eran el campo de juego por excelencia. En mi caso fue el barrio Duggi y su plaza, el antiguo monturrio. De lunes a sábado, después de salir del colegio, las calles del barrio eran nuestras.

Los domingos, era otra cosa. Después de la obligada misa y jugar el partido de fútbol correspondiente,  nos esperaba la sesión de cine a las 4. La matiné.

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Santa Cruz estaba plagado de cines de todo tipo, de estreno y de barrio, en los que disfrutar con la panda de una buena película, o por lo menos eso nos parecía, sobre todo si era de vaqueros, romanos o piratas, nos daba igual, y si se equivocaban de royo y ponían la segunda parte antes que la primera, era aún más divertida. El jolgorio que se montaba en la sala era monumental.

 

Por cercanía empezaré mi recorrido por el Cine Víctor, que ha sido la última gran sala que dejó de proyectar, (2010). No sirvió de nada el apoyo popular para que continuara su labor como filmoteca. La apertura del TEA, y el traspaso de la filmoteca a dicho centro, lo condenó definitivamente. Hoy funciona como sala de espectáculos diversos. Enfrente se encontraba el Cine la Paz, desaparecido en 1979.

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A pocos metros de éstos, en Gral.Mola, el Cinema Victoria en los bajos de la fábrica de tabaco del Sñor. Zamorano, y el Teatro Baudet, el mayor de Canarias en su tiempo, con 2000 localidades. Ambos cerraron. El Cinema en 1975, y el Baudet en 1985. El Teatro Baudet siguió funcionando unos años más para otros fines, e incluso hay un proyecto de rehabilitación a través de concurso del Cabildo, que se quedó en el baúl de los recuerdos, como tantos otros.

Mientras hacíamos cola para entrar en cualquiera de éstos cines, “Mírame Manolito”, con sus manzanas caramelizadas y golosinas, recorría las filas apresuradamente, dando varias pasadas antes de que pudiéramos entrar en la sala.

Algo más arriba, en la calle Salamanca, se encontraba el cine Price, más tarde se convirtió en multicines Price, y hoy día, son los Renoir. Donde los aficionados al cine pueden ver de vez en cuando algo decente.

Siguiendo la calle Gral. Mola, pasado el puente Zurita, encontrábamos el cine Tenerife. Ese era mi límite hacia el norte, para ver una peli a las 4. Más tarde el Tenerife se convirtió en la sala de arte y ensayo, Yaiza Borges. Dejó de funcionar en 1986.

El pionero en la modalidad de arte y ensayo fue el cine Numancia, ubicado en la calle del mismo nombre. Allí nos tragamos ya de adolescente todo lo que nos ponían, y hubo de todo. Desde la sensacionalista Helga, con ambulancia por fuera por si alguien se desmayaba por ver un parto, a visionar la filmografía de Ingmar Berman, o la primera etapa  de Polansky (Cuchillo en el Agua, Cul- de- Sac, o Repulsión). Dejó de funcionar en 1983.

El Rex, en la calle Méndez Núñez, venía a completar el trío de ases de las salas tinerfeñas, junto a los mencionados Víctor y Baudet. Como éstos, era sala de estrenos, allí se estrenó los 10 Mandamientos, superproducción de gran impacto en le época. La sala de proyección cerró en 1985     .

Ya en la calle la Rosa, en la plaza del Patriotismo, encontrábamos el Parque Recreativo, que empezó siendo cine al aire libre y se cubrió más tarde, en él se celebraron famosos bailes de máscaras en las inolvidables fiestas de invierno. El Royal Victoria prácticamente en la siguiente esquina, era otra de las salas de estreno, que competía con el trío antes mencionado. Unas cuadras más alejadas, en la misma calle la Rosa se encontraba el cine Toscal, con sus incómodas butacas de madera, como el Recreativo, la Paz,  Cinema Victoria, Numancia y el propio San Martín. Las peloteras que se armaban en estos cines con el ruido de las butacas eran de escándalo. Ver una peli en esos cines en la matiné era misión imposible, pero la diversión estaba garantizada.

El Toscal se remodeló y pasó también a ser sala de arte y ensayo con el nombre de Real Cinema, y acabó como sala X unos años, antes del cierre definitivo en 1991.

El Recreativo fue derribado en 1973.  El Royal Victoria cerró en 1975, años más tarde también se derribó. Y el San Martín dejó de proyectar en 1984, siguió funcionando como espacio recreativo y juvenil del barrio con muchas carencias, después que desapareciera por arte de magia blanca, la ciudad juvenil, ubicada en el hoy Parque Boulevard. El Toscal se quedó sin su dotación deportiva, y el San Martín esperando un proyecto, que antes de ser, ya fue historia.

Otro de los atractivos que disfrutábamos en aquella época eran los cines de verano al aire libre. La Plaza de Toros, y el Ideal Cinema eran los más populares. En el Plaza, (Plaza de Toros), Claudio el encargado, cargaba con las bromas y los disparates más ocurrentes del público juvenil cada vez que se cortaba la película, hecho que ocurría a menudo por el estado de las cintas que se proyectaban o cuando la escena era algo subida de tono, el grito de ¡Claudio! era unánime en el Plaza. Lo de menos era la peli, lo importante era pasar un rato divertido, a pesar de que se armaban ciertas trifulcas verbales con los que pretendían no solo ver, sino oír la película. El Plaza dejó de proyectar en 1987. El presente y futuro del recinto taurino sigue en el aire, sin resolverse, y eso que está en el propio corazón de la ciudad. Quizás porque esta ciudad ya no tiene corazón, y se mueve como un zombi desde hace ya no sé cuánto.

El Ideal Cinema, se encontraba en un patio de manzana, donde había una cancha de baloncesto. Muchos vecinos veían las películas desde sus casas. En una ocasión en que pasaban una película de misterio, cuando se acercaba el desenlace del film, una vecina comenzó a batir los huevos de una tortilla, con el correspondiente ruido del tenedor sobre el plato, y no dejaba escuchar la peli, hasta que un espectador desesperado le gritó:” ¡Señora porqué no se fríe un huevo y nos deja enterarnos  quien es el asesino!”.

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Habían otros cines de barrios, pero me quedaban fuera de mi ámbito y no los frecuentaba, a excepción del Avenida, en la avenida Buenos Aires, en la que en semana Santa, los curas (hermanos) de la Salle, nos llevaban año tras año, a ver Quo Vadis, hasta  que los leones se comieron la cinta, hartos de comer cristianos año tras año.

En 1967 se inauguró el Greco, en la c/ Luis de la Cruz, cerró en 1982, y más tarde se convirtió en Multicines Greco. En la esquina de la misma calle, con la Avenida Bélgica, en 1982 nacen los Multicines Oscar´s, y los Multicines Charlot en Santiago Cuadrado. Había llegado el sistema de multisalas intentando abaratar costes y ser competitivo, pero los tiempos habían cambiado, y poco a poco la luz de los proyectores se fue apagando. Uno a uno fueron cayendo. Las calles ya no son nuestras ni de nadie, ni los barrios, ni las plazas. Esos tiempos para mí todavía cercanos y divertidos desaparecieron casi sin darnos cuenta, como Manolito de las manzanas caramelizadas, Benanceo y sus poesías y rimas populares y estrambóticas, el Bazooca con su caminar vertiginoso  zigzageando por toda la rambla, y toda una tropa de personajes populares que eran parte de la ciudad. Ya solo queda el incombustible Cha-Chan, que debe de haber hecho un pacto con el diablo, o mejor con el alcohol y la marihuana, porque se conserva como si estuviera en un frasco de formol,  sigue haciendo su vida como si el mundo que le rodea no existiera. Quizás sea el único de esta ciudad que no se ha enterado que su mundo ya no existe, como los cines que ya solo son recuerdos y la matiné de las 4 de la tarde.

 

 

 

Juan Antonio Pinto

 

Comentarios  

 
0 # Antonio Pérez Hernán 11-10-2011 17:11
Juan Antonio:
Muchas gracias por devolvernos a ese mundo tal real y desaparecido de la irrealidad, (casi mentira), del cine y las salas que fueron para verlo y disfrutarlo.

Por cierto: ¿No había otro cine en la Avenida de San Sebastián, abajo, cerca de la también desaparecida Clínica LLabrés?.

Un recuerdo más: el Greco tenía un olor característico. (El COAC, en la Rambla, y el edificio de Derecho y Económicas, en el Campus de Guajara, también llegaron a tener ese olor). No sé a lo que era, como a corcho, a gres Castilla, ¿?. Característico y agradable, lo conservó incluso cuando se multiplicó en pequeñas salas.
Tráenos más. Sigue escribiendo de esto. Cabalga de nuevo.
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0 # Federico G. Barba 06-11-2011 10:54
Aunque sé que eres chicharrero de pura cepa, deberías hacer una segunda parte con los que habñia en La Laguna.
Por si no los recuerdas, Teatro Leal, Coliseo, Dácil, Aguere.
Y aquel otro junto a la Residencia o la Cuesta. Y algún otro que pasó más desapercibido.
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0 # Juan Antonio Pinto 17-11-2011 23:48
Estimados Federico y Antonio. Respecto a los cines de la Laguna, no los viví en mi infancia ni adolescencia, solo de mayor y en contadas ocasiones cuando el Leal proyectaba algún ciclo de cine independiente, o alguna peli que me interesaba y no la habí visto en S/C. Por lo tanto no tengo vivencias que contar. En cuanto al cine que comentas era el cine Fraga, nunca estuve allí, estaba fuera de mi ámbito de actuación.

En S/C. habían más cines por supuesto, todos los de barrios, pero mi comentario se centra en los que conocí y disfruté. Sí había un cine cerca de la desaparecida clínica LLabrés, incluso vi alguna proyección en alguna matiné, pero no recuerdo su nombre. Ya sabes todo empieza a fallar poco a poco. Gracias por vuestros comentarios, seguiré escrbiendo, pero ya veré de que tema.

Unsaludo

Juan Antonio
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